Un informe reciente del Epas, realizado a pedido del bloque de concejales peronistas y en medio de la crisis sanitaria de agua potable que vive el departamento, concluyó que el agua de Catitas Vieja y de Ñacuñán “no es apta para consumo humano”. Ambas perforaciones están en manos de la comuna, aunque lo cierto es que el problema de fondo viene de vieja data, de administraciones anteriores.

En noviembre del año pasado y en medio del problema de agua potable que Santa Rosa comenzaba a vivir, como habitualmente ocurre cada verano en muchas zonas del departamento, el Concejo declaró la emergencia sanitaria en agua potable, una medida que le permite al municipio disponer de recursos excepcionales para enfrentar el problema: problemas de presión, agua con sedimento o con olor han sido las habituales quejas de muchos vecinos.

Pero al mismo tiempo que el HCD aprobaba la norma, el bloque opositor del peronismo, encabezado por el edil Marcial Ibarra, pidió al Epas un informe sobre la calidad del agua potable en el departamento; el ente de control del agua respondió con un estudio realizado a una decena de perforaciones ubicadas en distintos puntos de Santa Rosa, lo que arrojó un dato preocupante: dos de esos pozos, los que alimentan a los poblados de Ñacuñán y Catitas Vieja, arrojan agua que no es potable para el consumo humano.

De todos modos, la situación en ambas comunidades es muy distinta, ya que mientras que en Ñacuñán existe un sistema de ósmosis inversa que permite potabilizar parte del agua, en Catitas Vieja el agua sigue siendo no apta para el consumo, incluso luego de haber pasado a planta potabilizadora que existe en el lugar.

“La muestra de agua en Catitas Vieja que tomó el Epas, corresponde al primer grifo de la red, lo que implica que el agua que llega a las viviendas no es potable”, dice el concejal Ibarra, quien ha pedido al Ejecutivo, conocer qué medidas tomará la comuna ante esto.

El informe sobre la situación en Catitas Vieja sostiene además que el caño de la perforación está dañado, por lo que posiblemente el agua más profunda se mezcle y contamine con las napas más superficiales, que son siempre las que muestran mayores problemas.

Lo cierto es que este problema en los caños de la perforación no es nuevo y el Epas asegura que desde hace años advierte al municipio de este tema para que se resuelva. El Ejecutivo asegura que trabaja para solucionar la situación, aunque no deja de subrayar que el drama viene de la época de Sergio Salgado y que nada se hizo en aquel momento.

“Estamos consultando con el BID sobre distintas alternativas la hora de potabilizar el agua”, señalaron desde el Ejecutivo, que además pidió al Epas que aclare algunos tramos del informe, ya que creen que no está del todo claro, si la muestra de agua analizada en Catitas Vieja se obtuvo antes o después de la planta potabilizadora.

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