El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este miércoles el traslado de la embajada de su país en Israel de Tel-Aviv a Jerusalén, reconociendo de este modo a esta última ciudad como la capital del país hebreo, pese al reclamo de Palestina y todo el mundo árabe.

“Estoy decidido a reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel”, dijo el Mandatario, reafirmando de esta forma una determinación que ya se esperaba y había sido adelantada horas antes por los medios de comunicación locales.

En un punto de prensa, Trump recordó la ley aprobada por el Parlamento estadounidense en 1995, que establecía el reconocimiento de Jerusalén como la capital israelí y, por ende, el traslado de su sede diplomática desde la ciudad de Tel-Aviv. Sin embargo, esta medida había sido postergada por todos sus antecesores cada semestre, debido a que esto podría alterar las negociaciones de paz.

“Retrasar este reconocimiento, se pensaba, permitiría llegar a la paz, pero fue un juicio erróneo. Sin embargo, ahora después de dos décadas de exenciones no estamos más cerca de un duradero acuerdo de paz entre israelies y palestinos”, afirmó.

En este sentido, el Mandatario recalcó que el término de la política de no injerencia mantenida por los gobiernos de Estados Unidos representa “un nuevo enfoque” en busca de la paz en Medio Oriente.

“Hoy estoy cumpliendo. Creo que este curso de acción está en el interés de los estadounidenses en la búsqueda de la paz. Es algo que tenía que hacerse para llevar adelante el compromiso por la paz”, sostuvo.

“Jerusalén es hoy, y debe seguir siendo, un lugar donde los judíos rezan, donde los cristianos pueden hacer el vía crucis, donde los musulmanes tienen su gran mezquita. Sin embargo, no se ha reconocido a Jerusalén como la capital de Israel, pero el día de hoy finalmente reconocemos que Jerusalén es la capital de Israel”, insistió.

Así, reafirmó que “esto no es ni más ni menos que el reconocimiento de la realidad. Es lo que corresponde hacer y lo que se tiene que hacer”.

No obstante, enfatizó que esta decisión “no intenta de ningún modo hacer un desvío de nuestro fuerte compromiso de lograr un acuerdo de paz. No estamos tomando una posición con respecto del Estado final, ni siquera con respecto de las fronteras en disputa”.

Es por ello que, aseguró, “EE.UU. sigue estando comprometido a facilitar un acuerdo de paz que sea aceptable”.

“Dediquémonos nuevamente a un camino de comprensión mutua. Abramos nuestros corazones, nuestras mentes, a las posibilidades, y le pido a los líderes de la región de todas las religiones que busquen la paz”, cerró.

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