Estaba todo listo y sin embargo, a último momento se cayó la negociación entre el Ministerio de Seguridad y los propietarios de una casona a la que iban a mudarse la comisaría 12 y la fiscalía, que deben abandonar cuanto antes el edificio que ocupan en calle España, ya que el lugar corre serio riesgo de derrumbe.

Hace algunos días, desde el Ministerio de Seguridad se había informado que el expediente sobre la mudanza de la comisaría 12 estaba aprobado y que solo restaba la firma del contrato de alquiler con los propietarios de una casona en calle Albuera, a un par de cuadras del estadio chacarero, pero en las últimas horas la negociación se cayó, según pudo averiguar Arriba el Este, una información que fue confirmada desde la misma comisaría 12.

“Sí, había un acuerdo al menos de palabra, pero luego la propietaria del inmueble dio marcha atrás y el alquiler no se pudo concretar”, confirmó una fuente de la comisaría.

Desde mediados de los años 90, cuando el hospital Perrupato dejó ese lugar para mudarse a su propio edificio en el ingreso a la ciudad, la comisaría 12 ocupa un viejo inmueble en la esquina de España y Salta, a un par de cuadras de la comuna. En el último tiempo y tras la modificación del Código Penal, al lugar llegó también la Fiscalía, que repartió por mitades el edificio con la comisaría.

El problema surgió a fines de noviembre, cuando una inspección del Ministerio de Seguridad descubrió que en realidad, el edificio no es habitable y que incluso corre serio riesgo de derrumbarse: “No tiene columnas en muchas de sus paredes, apenas si los ladrillos están entrelazados”, explicó en aquel momento un informe pericial y concluyó: “El lugar es inhabitable y debe ser evacuado cuanto antes. No hay posibilidad de reparación y lo aconsejable es derrumbar la estructura para levantar el local de la nueva comisaría”.

Desde ese momento, las autoridades de la comisaría 12, con el auxilio del Ministerio de Seguridad, salieron a buscar un predio para alquilar, con un local que se ajustara aunque sea mínimamente a las exigencias que demandan, una comisaría a la que se suma una fiscalía, y en la que trabajan casi un centenar de personas.

“No ha sido fácil, no hay tantas alternativas en la ciudad e incluso, hasta se barajó la posibilidad de alquilar una vieja bodega para armar allí la comisaría”, confió la fuente.

En cualquier caso, todas las opciones que surgieron se fueron cayendo una a una, incluso, la de la casona de calle Albuera, cuyo trato estaba prácticamente cerrado, según el Ministerio, aunque finalmente se cayó.

Así, la dependencia policial más importante de la región y su fiscalía deberán seguir buscando un lugar al que mudarse, al menos por un par de años y hasta que se construya el edificio definitivo, pero el trámite ha resultado más complejo de lo que se esperaba.

Comentarios

comentarios