Convulsionado mercado de las telecomunicaciones ahora se suma un nuevo jugador bajo la modalidad de operador móvil virtual (OMV), es decir, que prestará servicios bajo la red de terceros.

El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) otorgó la cuarta licencia de OMV a Ultima Milla Telecomunicaciones, una Pyme mendocina que atiende al mercado corporativo y brinda servicios de enlaces, obras y gestión de infraestructura de telecomunicaciones.

Los operadores Claro, Movistar y Personal habían sido los grandes obstaculizadores del desarrollo de los OMV, donde su rol es el de “alquilar” su red a compañías más pequeñas.

Aunque más allá de algunos reclamos justificables, de ninguna manera deberían haber impedido que el rubro comenzara a ponerse en marcha.

Lo hecho por el Enacom y la Secretaría habilitó la posibilidad pero, a la hora de las exigencias, las herramientas de que disponen no son suficientes.

Esa es la razón por la que, luego de tantas trabas expuestas por parte de las tres grandes del sector, desde ambos organismos trabajan para darle un marco más acotado.

Pero la política también metió la cola en el desarrollo de los operadores móviles virtuales.

Es que se prevé que luego de las PASO logre concretarse el cumplimiento de una de las primeras exigencias realizadas a las compañías para que arranque la operatoria que traccionará mayor competencia en el mercado de telefonía móvil, aunque no se trate de algo masivo, sino orientado a zonas específicas.

El organismo regulador publicó la inscripción en el registro a través de la resolución 6927/2017, según el Boletín Oficial de este viernes.

La compañía, que opera desde hace 11 años en la provincia cuyana, ya había tramitado la licencia Argentina Digital, que la autorizaba a prestar diversos servicios de telecomunicaciones. Ahora ya quedó habilitada para prestar el servicio de OMV.

“Queremos comenzar a dar nuestro servicio de OMV antes de fin de año y tener la previsión para poder desarrollar un plan de negocios a cinco años”, dijo a iProfesional Martín Santos, gerente comercial de Ultima Milla.

La empresa quiere avanzar sobre el mercado masivo a través de esta figura y –en paralelo– desarrollar un negocio de nicho orientado hacia Internet de las Cosas (IoT) y Machine to Machine.

Estas posibilidades que se abrirán en la Argentina cuando el Enacom termine de definir las cuestiones vinculadas con el espectro para esos servicios.

Ultima Milla se unirá así a las otras tres empresas habilitadas para funcionar como OMV: Telecentro (de Alberto Pierri); Virgin Mobile; y NUESTRO, de las cooperativas nucleadas en Fecotel.

De las cuatro, la única que opera de manera efectiva es NUESTRO, sobre la red de Telecom Personal. Atiende a unos 30.000 clientes ubicados principalmente en Pinamar, Villa Gessell y alrededores.

Si bien la la Secretaría de Comunicaciones introdujo modificaciones en el reglamento de OMV el año pasado, que fueron muy bien recibidas por el mercado; el segmento todavía no terminó de ponerse en marcha.

Un año de idas y vueltas
En septiembre del año pasado, las tres compañías debían presentar su oferta de referencia, condición excluyente para que –en base a esos números– los OMV pudieran comenzar las negociaciones.

Luego podrían avanzar en los contratos que, luego, les permitirían iniciar su actividad comercial.

Por ese entonces, sólo Claro y Movistar elevaron una propuesta “como para cumplir”, mientras Personal se negó a hacerlo bajo el argumento de que esa exigencia no era posible de ejecutar porque no habían recibido la banda de 700 MHz que ya había pagado y se la había adjudicado.

Aunque se trata de una verdad a medias. La banda de 700 MHz se mantiene en conflicto. Fue una de las que se licitó a finales de 2014, cuando estaba siendo ocupada por otros servicios, como los de televisión digital. Uno de los dueños de una porción de la frecuencia es Alberto Pierri, de Telecentro.

En consecuencia, la empresa de televisión paga presentó una serie de recursos judiciales con el propósito de impedir la migración de su prestación de TV digital a otra banda.

Si bien el Enacom determinó hace más de un año a qué parte del espectro radioeléctrico debe migrar ese servicio, la judicialización de la situación impide avanzar. Y las negociaciones que se vienen encarando no logran destrabar el conflicto.

El punto es que el conflicto de la banda de 700 MHz abarca sólo al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), es decir, Capital Federal y Conurbano.

Si bien es donde se concentra la mayor cantidad de clientes de telefonía móvil, no es necesariamente la que buscarán atender los OMV ya habilitados y los que esperan la banda verde para incursionar, en formato de cooperativas o Pymes de telecomunicaciones, en distintos puntos del país.

La excusa para no presentar la oferta de referencia no es suficiente, según la interpretación del Enacom, a cargo de Miguel de Godoy. Por ello, el conflicto con las frecuencias de 700 MHz se da en la zona del AMBA y no en el resto del país.

Esta situación motivó otras acciones.

Por un lado, el Enacom aseguró haber estado multando a las tres grandes por no cumplir con esa exigencia, con penalizaciones del orden de los $600.000 para cada una.

No obstante, en virtud de la facturación que registran –que este año podría superar los $250.000 millones entre las tres, según lo que se estima a partir de sus balances– no parecen amedrentarlas.

Por el otro, y debido a diversas situaciones que se fueron presentando en el acercamiento entre las partes –las operadoras móviles y las OMV ya habilitadas– desde el Gobierno se avanza para que quede claramente especificado en qué consiste el OMV y qué rol le compete a cada una de ellas.

Tanto de un lado como del otro se han expuesto pretensiones que o bien atentan contra el derecho sobre su infraestructura que tienen los dueños de las redes o bien contra la salud financiera de las Pymes que buscan entrar en el negocio móvil.

A ver si se ordenan

Para evitar las “avivadas” de uno y otro lado, y en virtud de que las tres operadoras móviles ya fueron notificadas de que deben elevar una nueva propuesta, una fuente del sector explicó que “será más acotada: la exigencia pasará por presentar una nueva oferta y respetarla”.

Desde el lado de las empresas involucradas, otra fuente confirmó que “ahora se está trabajando en la inclusión de algunas modificaciones a la propuesta que presentamos oportunamente: por ejemplo, un esquema de pricing”.

Porque no será lo mismo lo que se ofrezca a un OMV con infraestructura, tal como lo será Telecentro, como con uno sin infraestructura, como Virgin.

Si esta nueva presentación cumple con las exigencias del regulador y se ajusta a las modificaciones que se introdujeron desde la Secretaría de Comunicaciones, comandada por Héctor Huici, antes de fin de año podrían comenzar las negociaciones para que aquellos que ya tienen la licencia para ser OMV puedan operar como tales.

En el medio resta, aún, que salgan otros pedidos de autorización elevados por distintas Pymes y cooperativas telco.

Estas van desde las nucleadas en la Red Intercable que ya adelantaron que trabajarán con Nextel; hasta las que forman parte de cámaras como CATEL, CABASE y CATIP. Para ingresar en el negocio, deberán tener cada una su licencia y desarrollar su negocio en su área de influencia.

Si la cosa logra ponerse en marcha, comenzará a haber más competencia en el negocio de la telefonía móvil. No será masivo, pero sí permitirá que mejore el servicio en zonas donde ni la calidad de servicio ni el nivel de atención satisface a los ciudadanos.

Cualquier modificación a nivel de regulación o de funcionamiento de mercado siempre impacta en los usuarios del servicio, que son los que pagan para que esas prestaciones funcionen bien y a precios adecuados.