Los vándalos no dan respiro al jardín de infantes “Maestra Clyde Barsotti” y en los últimos diez días, el lugar ya ha sido robado en dos oportunidades. Hasta el momento no hay detenidos, tampoco se pudo recuperar nada de lo perdido y lo peor es que no se trata de casos aislados.

El jardín de infantes “Maestra Barsotti” queda en la zona sur de Palmira, la más insegura y postergada de la ciudad y pese al esfuerzo de la comunidad escolar del lugar, los delincuentes no dan tregua y suelen ingresar al predio todo el tiempo, para producir daños y llevarse lo que tengan a mano. “La policía no hace rondines y pedimos eso mismo, más seguridad para esta zona”, se quejan los papás de los chicos de cuatro y cinco años que van al jardín.

En la madrugada del 24 de febrero, hace unos diez días, un grupo de delincuentes entró al patio del jardín “Maestra Barsotti” a través de la medianera y un rato después, se fueron del lugar cargando muchos objetos, todos indispensables para el funcionamiento del lugar: un televisor, un ventilador, una cafetera eléctrica, un equipo de música, el inodoro, el lavatorio y hasta la grifería. “Evidentemente son varios los tipos porque se llevaron todo eso y más, incluso una hormigonera que era parte de las herramientas de una obra que se está haciendo en el jardín”, explicó Ricardo, uno de los padres, preocupados por el futuro del jardín.

Ese robo, el de las herramientas de los albañiles, ha retrasado los trabajos y la construcción de una cocina, un baño para el personal y una oficina para la directora, que debían ser inaugurados junto con el ciclo lectivo, pero que todavía no están listas ya que por el momento no hay cómo seguir con los trabajos: “El albañil avisó que le iban a prestar algunas cosas, pero todavía no vuelve”, cuenta resignada una de las maestras.

“T ahora volvieron a entrar y destrozaron la puerta del baño”, dice Miriam, mamá de uno de los casi cien niños que asisten al jardín y que participó de una rifa para comprar algunos elementos y así recuperar algo de lo robado. Esa es la manera que ha encontrado la comunidad escolar, para hacer frente al vandalismo: colaborar con algo de dinero o con trabajo, ya que algunos padres se ofrecen para limpiar o pintar el predio.

Pero parece ser que el problema más grave que vive la comunidad escolar del jardín es la falta de respuestas de la policía y las autoridades: “Entran todo el tiempo al jardincito y cuando no encuentran nada de valor, simplemente se dedican a romper cosas”, dice una de las maestras y cuenta que uno de los baños está clausurado por los daños y que al otro acaban de romperle la puerta a patadas.

El lugar cuenta con un sereno pero tampoco eso ha dado resultados, ya que parece ser que los vándalos conocen sus horarios y entonces ingresan cuando saben que el cuidador no está.

“Se hace difícil pero no vamos a bajar los brazos. Nosotros hacemos nuestro aporte y colaboramos con el jardincito, que recibe a chicos de toda la zona sur de Palmira, pero pedimos a las autoridades que se preocupen un poco más y que brinden seguridad”, coincidieron los papás, en el patio del establecimiento.

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