El Estado Islámico (EI) dejó más de 200 fosas comunes con hasta 12.000 cuerpos en las provincias de Irak bajo su control entre 2014 y 2017, anunció este martes la ONU, advirtiendo que “podría haber muchas más”.

En su informe, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Irak y la oficina de derechos humanos de la ONU piden a las autoridades iraquíes que preserven estos lugares para poder obtener pruebas de los crímenes yihadistas y dar respuestas a las familias de los desaparecidos.

Las autoridades sólo exhumaron 1.258 cuerpos en 28 de las fosas, que fueron halladas en las provincias de Nínive, Kirkuk y Saladino, en el norte de Irak, así como en Al Anbar, en el oeste, afirma la ONU.

El número de cuerpos oscila entre varios y miles, como puede ser el caso de una cueva natural al sur de Mosul, la antigua “capital” del EI en el norte de Irak, llamada “Khasfa” (precipicio en árabe) donde, según los habitantes, los yihadistas ejecutaban a diario a decenas de iraquíes, sobre todo a miembros de las fuerzas de seguridad.

Casi un año después de que Irak proclamase la “victoria” frente al grupo, “las pruebas reunidas en estos lugares serán esenciales”, estima el informe que pide la protección de estos sitios y que las exhumaciones se lleven a cabo respetando las normas.

Sólo estos elementos -añade- podrán “garantizar investigaciones creíbles, juicios y condenas en conformidad con los estándares internacionales”. Los investigadores de la ONU comenzaron a recabar pruebas.

Según el informe, a lo largo de tres años, los yihadistas cometieron “violaciones sistemáticas de los derechos humanos y del derecho humanitario -unos actos que pueden constituir crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y un posible genocidio”.

Además, la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, recordó que “aunque los crímenes horribles del EI ya no acaparan titulares, el trauma de las familias de las víctimas sigue existiendo y se desconoce la suerte que han corrido miles de mujeres, hombres y niños”.

“Determinar las circunstancias de estos numerosos muertos será una etapa importante en el proceso de duelo de las familias y en el recorrido para garantizar el derecho a la verdad y a la justicia”, afirmó el representante especial de la ONU en Irak, Jan Kubis.

Según el informe, las familias de desaparecidos deben dirigirse a cinco administraciones distintas, “un proceso que toma mucho tiempo y es frustrante”.

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