Un sector del peronismo de Junín, liderado por el empresario y candidato a concejal Gustavo Blanco, provocó en la mañana del jueves un escándalo callejero, cuando se negó a pagar el canon que establece la comuna para la venta de mercadería comestible desde un camión.

Resulta que desde hace algunos meses, el sector que conduce Blanco dentro de peronismo ha ido consiguiendo traer a la ciudad de Junín, una media docena de camiones cargados con diversos cortes de carne a menor precio que el de las carnicerías, que se venden a lo largo de todo un día, generalmente en un lote privado frente a la pizzería, en calle Primavera.

Si bien Blanco ha señalado que la carne pertenece a un programa nacional que llevaría el nombre de “Carne Popular”, desde la comuna aseguran que en realidad, Blanco está realizando un comercio privado con carne que le trae un particular y que se vende en Junín.

“Acá lo que hay es una actividad comercial de un particular, que viene a Junín desde Santa Fe o de Buenos Aires y que vende carne desde un camión. Nadie nos ha informado institucionalmente, que exista un programa llamado “Carne popular”, no hemos recibido la presentación de una actividad que lleve este nombre ni desde la nación ni desde la provincia”, comentó Ricardo Morcos, secretario de Gobierno de la comuna de Junín y agregó: “Lo que hemos hecho a través del Concejo Deliberante es regular una actividad comercial que no estaba contemplada”.

Efectivamente, hasta antes de la modificación de la ordenanza tarifaria de Junín, la venta desde un camión en un punto fijo de mercadería comestible, entraba dentro del rubro de vendedor ambulante y a los camiones que traía Blanco a Junín con carne más barata, solamente se le realizaba el control bromatológico de rutina y, en el mejor de los casos, se le cobraba una tasa de $270 que es la que se contempla para el rubro de vendedor ambulante.

“No es justo para el resto de los comerciantes que alguien venga con 6.000 kilos de carne y pague un canon de apenas $270, como si fuese un vendedor ambulante. Es por eso que se modificó la tarifaria y se creó esta nueva categoría”, agregó Morcos. Así las cosas, un chasis con acoplado o semirremolque que venda carne en Junín debe pagar una tasa de 4.500 pesos. La tarifaria también incluye y contempla un canon diverso para la venta de pescado, verduras, frutas y lácteos.

El escándalo del jueves por la mañana de la agrupación peronista de Gustavo Blanco, denominada “Algo nuevo está pasando” se originó cuando el empresario no quiso pagar el nuevo canon establecido, señaló que la cifra que se le pedía “es confiscatoria” y un grupo cortó la calle Primavera con ramas, asunto que terminó con la llegada de la policía, que debió despejar el camino. Blanco argumentó que todavía la nueva ordenanza no había entrado en vigencia y así, en este caso finalmente terminó pagando los $270 de la antigua tarifaria. Al mediodía, los ánimos se calmaron y comenzó entonces la venta de la carne.

Blanco ha señalado que presentará un recurso de amparo para frenar la aplicación de la nueva tarifaria, porque asegura que “los valores que se han establecido son directamente confiscatorios”. Sin embargo, desde la comuna aseguran que las nuevas tasas “son justas con el que viene a vender en camión y con el que está en un negocio en Junín. Si decimos que vamos a cobrar $4.500 para el que vende carne durante un día desde un camión, creemos que es una tasa justa, ya que si el camión transporta unos 6.000 kilos de carne, estamos hablando de que la tasa es de apenas algo más de un peso por kilo, no es para nada confiscatorio”.