
El poderoso incendio que penetró en Colorado Springs, EEUU, ha destruído más de 350 casas y obligó a evacuar más de 36.000 personas, provocando que el presidente Barack Obama declarará ayer al estado de Colorado como zona de desastre.
Esa declaración permitirá liberar la asistencia federal en caso de desastres para el estado, mientras las autoridades locales batallan duramente los incendios en las áreas de High Park y Waldon Canyon, señaló AFP.
Obama se trasladó ayer hasta la zona para inspeccionar personalmente la magnitud del siniestro.
El jueves, el alcalde de la ciudad, Steve Bach, declaró que las llamas habían reducido a cenizas a unas 346 viviendas, una cifra todavía provisoria.
El jefe de policía de Colorado Springs, Peter Carey, dijo a la prensa que el jueves se había encontrado un cuerpo entre los escombros dejados por las llamas en las afueras de esa ciudad, siendo una primera víctima fatal desde que comenzó el voraz incendio el sábado pasado. Asimismo, otra persona había sido reportada como desaparecida.
Fuente: Agencia