Sistemáticamente, cuando se habla de inclusión se piensa en discapacidad y se excluye, ya sea por ignorancia, desinterés o preconceptos, a los niños con altas capacidades: superdotados, precoces y talentosos. Este grupo, que representa un 15% de la población escolar del país, precisa una atención específica en el aula como única forma de garantizar su pleno desarrollo y bienestar.

Cuando un niño con alta capacidad no es reconocido como tal (tanto en la escuela como en la familia), las bajas expectativas que se tienen sobre él o sus capacidades, ocasionan su conformidad y falta de superación personal. Muchos limitan sus realizaciones, sus avances y su crecimiento personal e intelectual, ya sea con el fin de ganar amigos más fácilmente, de ser aceptados socialmente, o de evitar ser etiquetados. Otros en cambio, presentan inconvenientes en la relación con los compañeros, una actitud crítica hacia los docentes y el sistema educativo, o conductas disruptivas como respuesta al aburrimiento y desmotivación. La desatención que padecen puede implicar graves consecuencias sociales y psicológicas, entre ellas: bullying, discriminación, angustia, bajo rendimiento, abulia o efecto Pigmalión negativo (proceso mediante el cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otra afectan de tal manera en su conducta que la segunda tiende a confirmarlas).

En el artículo 93 de la Ley de Educación Nacional, se establece que “las autoridades educativas jurisdiccionales organizarán o facilitarán el diseño de programas para la identificación, evaluación temprana, seguimiento y orientación de los/as alumnos/as con capacidades o talentos especiales y la flexibilización o ampliación del proceso de escolarización”. Si bien la norma está vigente desde el 2006 y la mitad de las provincias recogen prácticamente el mismo texto en sus legislaciones, actualmente, sólo la provincia de Jujuy cuenta con un programa para la detección y atención de niños con altas capacidades.

Frente a esta realidad, la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) y Embajadores ACI Argentina crean ADDAC, la primera Asesoría para la Defensa de los Derechos de los niños con Altas Capacidades del país. Ambas organizaciones se comprometen a trabajar conjuntamente y de forma gratuita, para asesorar a aquellas familias que tengan niños con altas capacidades y cuyos derechos se vean vulnerados. ADC suma su asesoramiento legal a las acciones de promoción y concientización que viene desarrollando Embajadores ACI: participación en congresos, reuniones con autoridades para el abordaje de la problemática en la agenda pública, capacitación en las escuelas y distribución de material bibliográfico.

Mediante el esfuerzo conjunto, esperamos afianzar este camino que tiene como único objetivo lograr la verdadera inclusión de estos niños en las escuelas.

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