La Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM) dirigió una nota al gobernador Alfredo Cornejo describiendo la “acuciante situación que atraviesa la vitivinicultura” y solicitándole que intervenga con acciones concretas “para ayudar a la industria más representativa de la provincia”.

La nota solicita, concretamente “ïmplementar la reasignación de partidas dentro del Presupuesto provincial, para acudir en ayuda urgente de quienes con su actividad, generan producción genuina y puestos de trabajo que dinamizan al resto de la economía provincial”.

La decisión fue tomada tras una reunión con representantes distintos sectores de la actividad quienes detallaron lo terminal de la situación que sobrellevan y la necesidad de que el estado intervenga para no perder más superficies cultivadas, puestos de trabajo y mercado.

Entre los inconvenientes del sector, desde la UCIM destacaron:

Ya comenzada la cosecha, los productores se encuentran en graves riesgos de no poder levantar los frutos; las bodegas se encuentra sobre stockeadas; el mercado interno se ha retraído; al externo es imposible acceder debido al incremento de retenciones y aranceles y la falta de competitividad.
Los problemas en los que todos coincidieron fue, en general, la fuerte presión impositiva, el incremento de los insumos, los altísimos costos laborales y previsionales.
Junto a la contracción del mercado interno y la falta de acuerdos bilaterales que permitan acceder a mercados que no sean Brasil, se mencionaron la falta de adecuación de la industria a los tiempos que corren (planteo que deberá hacerse a largo plazo) y escaso rendimiento por hectárea.
Mendoza está sufriendo el abandono de viñedos (que se traduce en menos fuentes de empleo) por falta de atractivo para los productores de seguir con una actividad que fuera de ser rentable, se ha transformado en una verdadera lucha por la supervivencia.
“Es necesario sumar fuerzas y llevar planteos con más energía a las autoridades. El productor primario está en situación muy difícil. No hay financiación adecuada para los 14.000 productores, de los cuales el 80% son pequeños que no pueden acceder a crédito”, aseguró Eduardo Córdoba, presidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza.

Gustavo Arangüena, de Fecovita, coincidió con ese análisis y calificó la situación del productor primario como “catastrófica” ya que “tiene que asumir altos costos en general, compra y mantenimiento de maquinarias, problemas con los viñedos, tarifas de servicios altísimas con bajo rendimiento de los cultivos”.

Por su parte Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola de Mendoza, adviritó que “el mercado interno se lleva el 80% de la producción y hoy no hay mercado interno, que volvió a caer un 6%, por lo que avisora un estado de crisis”.

Mientras que Juan Carlos Pina, director ejecutivo de Bodegas de Argentina, señaló que “nuestra industria ha podido exportar y no tenemos que seguir perdiendo ese mercado. Para poder mantener las superficies y el personal tenemos que mantener la exportación”.

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