En 2012, Mark Zuckerberg decidió comprar por unos mil millones de dólares una empresa con menos de 20 empleados que había creado una red social para compartir fotografías. Seis años después, esta inversión se ha revalorizado hasta alcanzar los 100 mil millones.

Por aquel entonces, Instagram era utilizada por 30 millones de usuarios que compartían imágenes pasadas por unos cuantos filtros, pero Zuckerberg no veía ese dato: él se fijó en la retención de usuarios.

El famoso “engagement” era alto en Instagram, los usuarios querían estar en la aplicación y la disfrutaban. No había mejor indicio y, tal como haría dos años después con WhatsApp -por las mismas razones- Facebook acabó completando una de sus compras más rentables.

Poco después lo intentó con otra aplicación que contaba con una base de usuarios muy joven y una retención igualmente alta: Snapchat. Sus directivos se negaron a venderla y Facebook resolvió copiar directamente sus funcionalidades para llevarlas a Instagram. Así llegaron las historias, posiblemente una de las revoluciones comunicativas de la década.

En 2016 ya se hablaba de 500 millones de usuarios. En 2017, la cifra llegó a los 800 millones y hace unos días, en un evento en San Francisco, su director ejecutivo, Kevin Systrom, anunció que ya habían superado los mil millones de usuarios activos.

Según los cálculos de la agencia Bloomberg, si Instagram fuera una empresa completamente independiente ahora mismo su valor ascendería a esos 100 mil millones.

El cálculo parece razonable: el ritmo de crecimiento de Instagram es exponencial, con público rejuvenecido respecto a Facebook, parece que sus ingresos superarán los 10 mil millones en el próximo año y se calcula que, en cinco, llegará a los 2.000 millones de usuarios.

Los responsables de la publicidad en Instagram se frotan las manos. Se espera que el próximo año Instagram representará el 16% del total de ingresos de Facebook y acaban de estrenar un nuevo servicio del que también esperan sacar tajada: IGTV, un competidor más o menos directo para YouTube.

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