La compra de una bodega por parte de la comuna de Junín, presentada en sociedad durante la semana pasada, ha dividido aguas dentro del Concejo Deliberante, donde el bloque peronista se opone al proyecto, denuncia que no recibe la información necesaria ni el expediente y adelanta que “tener una bodega municipal podría ser negocio para unos pocos”.

Luego de largos trámites y negociaciones, la comuna de Junín compró y escrituró a su nombre, una bodega que está en quiebra y que no funciona desde hace diez años. La idea del municipio es restaurarla a nueva y convocar a los pequeños productores del departamento para que allí puedan elaborar sus vinos.

Sin embargo, desde el bloque peronista advierten que el Ejecutivo no ha entregado la información necesaria para entender el proyecto, su financiamiento o quienes se verán beneficiados. “Es una bodega pequeña y eso nos deja en claro que allí no podrán elaborar todos los productores chicos del departamento y entonces, entre otras cosas, cuál será el criterio de selección y además, con qué se financiará el pago de la uva para garantizar un buen precio”, inquirió Andrea de Marco, concejal justicialista que se opone al proyecto.

La bodega en cuestión es Pedro Carricondo e Hijos SRL, una firma con mucha historia dentro de la vitivinicultura regional y que en sus mejores épocas supo trabajar 24 horas al día. La bodega está en calle Martínez, una zona de viñedos a pocos kilómetros de la ciudad y tienen capacidad para seis millones de litros, además de fraccionadora, amplios depósitos y cuatro hectáreas de bonarda.

El intendente Mario Abed, autor de la iniciativa que defiende desde hace más de nueve años y que finalmente ahora ha logrado concretar explicó que “esta bodega entró en quiebra por un crédito que no pudo pagar y el principal acreedor de esa deuda era el Fondo para la Transformación. La comuna se ha quedado con esa deuda, que ya estamos pagando y con la bodega, que vamos a restaurar a nueva y a dejar en funcionamiento para elaborar en la próxima cosecha”.

La semana pasada y con la presencia en Junín del gobernador Alfredo Cornejo, la bodega fue presentada en sociedad, luego de que la comuna la puso a su nombre hace un par de semanas.

Para habilitar la compra de la bodega por parte de la comuna, la Legislatura de Mendoza aprobó en marzo de 2017 una ley que cede al municipio de Junín los derechos litigiosos provenientes de un préstamo con garantía hipotecaria y prendaria de marzo de 2007 con la firma Pedro Carricondo e Hijos SRL.

Inicialmente, ese crédito fue de $6.186.301, que con los gastos e intereses acumulados se transforma en un monto de 11.378.753 pesos, deuda que la comuna de Junín acordó pagar al Fondo de la Transformación en cuotas mensuales, en pesos y sin intereses, durante un plazo de cinco años.

“Lo que estamos viendo es que el Ejecutivo no responde nuestras inquietudes. Hemos hecho un pedido de informe sobre este tema pero el expediente no ha llegado al Concejo”, insistió De Marco.

Junín tiene unos 1.600 productores de los cuales la mitad posee menos de cinco hectáreas de cultivos y de ellos, el 50% no ha reconvertido. “Cómo va a ser el proceso de selección de los productores porque no hay capacidad para todos en una bodega de seis millones de litros, pero además, de dónde financiará la comuna la compra de uva y cuánto costara poner a la bodega en marcha porque si bien el establecimiento fue presentado en sociedad, lo cierto es que no funciona”, agregó De Marco.

Abed asegura que su municipio no busca competir con otras bodegas: “Solo garantizarle al pequeño productor que cobre su vino, que la producción por quintal entregado sea la óptima e incluso, que si conseguimos exportar nuestro vino, el productor reciba su parte en dólares”.

El jueves pasado la comuna escrituró la bodega a su nombre y tiene lista la licitación de obras para reparar las instalaciones, con una inversión que ronda los 8 millones de pesos: “Es una bodega que ha estado parada mucho tiempo, que necesita reparaciones y actualizar su tecnología”.

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