En el este mendocino, las elecciones de medio término del domingo pasado dejaron algunos datos principales a tener en cuenta: el primero y el más evidente es que Cambia Mendoza ganó en todo el territorio, incluso en el departamento de San Martín, donde el peronista Jorge Gimenez va por su cuarto periodo de gobierno. Por otro lado, el Partido Intransigente hizo una muy buena elección en la región y colocó tres concejales en otros tantos departamentos. Finalmente, hay que señalar que tanto el Partido Demócrata como el Socialismo dejaron de tener representación y perdieron las últimas este domingo las últimas bancas en su poder, que deberán entregar en diciembre.

En la Paz, el intendente radical Gustavo Pinto (desde anoche electo senador provincial) hizo la mejor elección en toda la región y fue el único que se ubicó cómodo por encima de la mitad de los votos, ya que efectivamente, en La Paz Cambia Mendoza consiguió el 55,7 por ciento de los sufragios, valores contundentes a los que los Pinto han estado acostumbrado en los últimos años. De todos modos, esa clara diferencia con el peronismo (sacó 30,6% de los votos) no le permite grandes diferencias en el Concejo, donde solo hay radicales y peronistas. Así de las cinco bancas que se renuevan en La Paz, Cambia Mendoza se queda con tres y Somos Mendoza con las dos restantes, y de esta manera, a partir de diciembre las fuerzas de poder se mantendrán como hasta ahora, con seis votos para el oficialismo y cuatro para la oposición.

En Rivadavia también ganó Cambia Mendoza (43,7%), aunque la diferencia con el peronismo no fue todo lo esperada y por ello, Cambia Mendoza dejó en el camino una de las cuatro bancas que puso en juego en las elecciones del domingo. Si bien el panorama no es el que esperaban en el entorno del intendente Miguel Ronco, la verdad es que más allá de haber perdido una de las cuatro bancas en juego, el radicalismo seguirá dominando el Concejo; el resto de las bancas se repartieron una para Somos Mendoza y otra para el PI, que formarán parte de la oposición. El dato extra en Rivadavia es que el socialismo desaparece del Concejo: efectivamente, el partido que acompaña al oficialismo desde fines de los 90 dejará de tener representación en el recinto a partir de diciembre, luego de que el último concejal socilalista entregue su silla sin que nadie del mismo partido lo reemplace.

En Junín también triunfó Cambia Mendoza (44,6%), aunque quedó un sabor amargo en el oficialismo, dado que el intendente Mario Abed ha estado acostumbrado a victorias contundentes, por encima de los 50 e incluso los 60 puntos. Pero esta vez eso no ocurrió y algunos culpan a la lista de concejales que se eligió. En cualquier caso, el oficialismo que hoy tiene ocho de los diez concejales, puso en juego cuatro sillas y solo logró mantener tres de ellas; de las dos restantes, una se lleva Somos Mendoza, que mantiene sus dos ediles opositores, pero se suma el Partido Intransigente, también con su primer edil en Junín.
En Santa Rosa venció el Frente Cambia Mendoza (38,3%), aunque la diferencia con el peronismo de Somos Mendoza (33,6%) fue de apenas algunos puntos; sin embargo, ese escaso margen le alcanza a la intendente Norma Trigo para equilibrar la balanza dentro del recinto, ya que hasta el momento, el oficialismo corre allí con gran desventaja: “Trigo asumió en febrero sin lista de concejales y tuvo que gobernar todo este tiempo sin mayoría”, dicen en el Ejecutivo. A partir de diciembre, el radicalismo no tendrá mayoría, pero al menos conseguirá la mitad de las bancas, asunto que empareja mucho la relación con la oposición: “La relación de fuerzas ha sido muy despareja e incluso, la oposición tiene los votos suficientes para iniciarle un juicio político a la intendente si así lo quiere”. El dato allí tiene que ver con que el Concejo estará, a partir de diciembre, solo integrado por peronistas y radicales, ya que el ex intendente Antonio Ponce cumple su mandato y no consiguió los votos suficientes para ser reelecto.

En San Martín, la lista de concejales del intendente Jorge Gimenez sufrió una derrota a manos de Cambia Mendoza, aunque en el oficialismo sostienen que el asunto no es tan grave: “Siempre perdemos las elecciones de medio término y luego ganamos las de intendente”, dicen en el gabinete. En cualquier caso, lo cierto es que el intendente seguirá controlando, al menos, la mitad del recinto, ya que de las seis bancas en juego, Somos Mendoza conserva las dos que arriesgó (27,4%). El FIT renovó mandato (12,8%) y el PI colocó su primer concejal (16,8%); las cuatro sillas restantes son del radicalismo (38,2%) que viene dividido desde hace tiempo, en un enfrentamiento que solo ha beneficiado al oficialismo y que espera dejar atrás, con la incorporación al Concejo de dos figuras de relevancia para el departamento: Daniel Llaver, y el médico pediatra Raúl Rufeil.

De todos modos, Cambia Mendoza pretende discutir ante la Junta Electoral, la sexta banca con el candidato del FIT, porque son menos de cien votos la diferencia y el radicalismo cree que hay elementos para ganar una banca más.

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