Ocho años de prisión fue la condena que pidió el fiscal Oscar Sívori para Lucas Fernández (31), el ex empleado judicial sorprendido con dos niñas en El Carrizal y que está acusado de abuso sexual agravado.

Al término de un extenso alegato que se extendió por más de una hora, Sívori aseguró ante el tribunal que estaban “acreditados los hechos y que no cabía dudas de que Fernández era un abusador sexual”. A mediados de la semana pasada, el fiscal había ampliado la acusación contra Fernández y lo acusó de ser responsable de dos abusos sexuales en perjuicio de una niña de 12 años: “Al primero de ellos lo consumó en el interior de su auto, pero hubo un segundo hecho, que no pudo completar porque fue interrumpido por un policía que llegó hasta el auto”, explicó entonces y ahora, durante los alegatos reforzó esa idea y aseguró que “la principal prueba es la cámara Gesell, en la que las dos niñas cuentan los hechos”.

En esas pericias, las niñas sostienen que hubo relaciones: lo dijo la víctima y lo confirmó su amiga, quien contó que ella en un momento se bajó del auto y que ellos estaban desnudos adentro del vehículo. Ese instante es para Sívori el del abuso sexual con acceso carnal y el primero de los dos hechos que sostiene en su nueva acusación.

Más tarde llegó al lugar el suboficial Marcelo Belardi y sorprendió al acusado y a las nenas en el auto. El uniformado contó que en el asiento delantero vio a una de las niñas y que en el de atrás estaban Fernández y la otra menor. El policía relató que el hombre estaba sobre la nena y que cuando él se acercó, ellos se separaron, la chica se acomodó la remera y Fernández se pasó de asiento.

También dijo que ambos estaban vestidos, dato que el fiscal utiliza para sostener que el segundo de los hechos quedó en grado de tentativa, solo porque llegó el policía.

Pero ese mismo argumento, el de que el policía vio a los ocupantes del auto vestidos, sirve a la defensa para asegurar que no hubo delito y así es como Juan Rosello y Jorge Cantalejos pidieron la absolución lisa y llana de su defendido.

“No hay pruebas para sostener la acusación del fiscal”, dijo Rosello y profundizó en su teoría para intentar demostrar no ya que no hubo penetración sino directamente que no hubo delito: por un lado, se apoya en el resultado de las pericias a la menor donde no se encontró antígenos prostáticos que confirmen el abuso; además, destaca el testimonio Belardi, quien sorprendió al acusado y a las nenas en el auto pero asegura que los vio vestidos y finalmente la defensa toma las declaraciones de las dos menores en cámara Gesell (las mismas con las que Sívori amplió su acusación) para sostener que “hay contradicciones evidentes”.

La sentencia, a cargo del tribunal presidido por Viviana Morici e integrada por Eduardo Orozco y Victoria Franano, será conocida en la mañana de este viernes.

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