Andy Murray supo ser número uno del mundo, pero hoy su presente es otro. El tenista británico vivió un verdadero calvario debido a una serie de lesiones y retrocedió varios peldaños (actualmente aparece en el puesto 832).

En su lucha por regresar a la cima, se quedó con una trabajosa victoria ante el rumano Marius Copil (93 del mundo) por 6-7, 6-3 y 7-6 por los octavos de final del ATP 500 de Washington, tras más de tres horas de juego.

Con este triunfo, el nacido en Glasgow consiguió meterse en cuartos de final de un torneo por primera vez tras más de un año (el último fue en Wimbledon 2017).

Más allá de su victoria, la imagen que recorre el mundo se dio una vez finalizado el juego. Murray rompió en llanto al sentarse en su silla, antes de marcharse rumbo a los vestuarios y la sala de prensa. Esto provocó una cantidad de mensajes de apoyo de sus seguidores en las redes sociales.

“Fueron las emociones que salen al final de un día tan largo donde no sabes a qué hora vas a poder acceder a la cancha, además de tener que disputar un partido de tres horas”, expresó el tenista.

Murray también se quejó de los horarios de los partidos: “Terminar a las tres de la mañana no es bueno. Ni para los jugadores, ni para ninguno de los operarios que estén involucrados en el campeonato, ni para la televisión y mucho menos para los espectadores. No veo razonable que los partidos se pongan a estas altas horas de la noche, y la verdad que estoy muy decepcionado por ello”.

En cuartos de final el británico chocará ante el australiano Alex De Miñaur.

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