Fue otro día difícil para Sergio Salgado, el ex intendente de Santa Rosa que enfrenta un megajuicio en el que la Justicia lo investiga en cuatro causas distintas.

Esta vez y con el inicio de una nueva semana, el debate giró en torno a la causa de los cheques del lubricentro Tirasso, una empresa que nunca fue proveedora de la comuna, pero con la que se simuló el pago de más de un millón de pesos, por la supuesta compra de combustible.

Y entonces, los que declararon buscaron echar luz al proceso que tiene un expediente de pago dentro de la comuna, desde que ingresa hasta que se entrega el cheque y más allá de los testigos, quedó algo en claro: el expediente Tirasso tuvo graves errores e irregularidades y nunca se tendría que haber autorizado el pago.

“Consulté con el intendente para ver si hacíamos los cheques y me dijo que sí; los firmé y los dejé en su oficina junto con las órdenes de pago. Fueron varios cheques, no recuerdo cuantos, todos por menos de $50.000”, señaló el ex Tesorero, Vicente Lezcano, uno de los testigos claves de la jornada y que, con sus dichos, profundizó la crisis por la que atraviesa Salgado, cada vez más complicado.

Lezcano, con cinco años como Tesorero de Salgado, no podía desconocer las reglas que sigue cualquier expediente de cobro para llegar al pago y de hecho, reconoció ante el tribunal que lo que firmó estaba mal hecho.

Pero el ex Tesorero siempre supo que firmó algo que era ilegal, más allá de si Salgado sabía o no y es por eso, que ante la Fiscalía pidió declarar como arrepentido, con la idea de aportar todo lo que sabía a cambio de quedar libre de la investigación que se llevaba adelante.

“Salgado dio la autorización, lo consulté con él y firmé los cheques”, insistió Lezcano, aunque luego dijo que “no supe cuál fue el destino de los cheques, ni tampoco quién los retiró”.

La jornada dejó también en claro que el expediente de Tirasso, más allá de que el lubricentro nunca fue proveedor del municipio y no vende combustibles, estaba mal hecho, no solo con errores graves sino con irregularidades insalvables.

Y así y todo, el expediente pasó por el área de Imputaciones y terminó en Tesorería, donde Lezcano puso su firma y lo envió a la oficina de Salgado.

Se supo entonces que el pago a Tirasso debió haber ido en realidad a la empresa Allub, que era el proveedor habitual del municipio; hubo 28 facturas truchas por montos de más de 40.000 pesos, con órdenes de pago que no tenían firma de la empresa; además, no había orden de entrega de combustible ni pedido de ningún área o jefe respecto a ese combustible.

El juicio a Salgado pasó a cuarto intermedio hasta el lunes, cuando el tribunal deberá resolver el incidente planteado por la defensa de Salgado respecto al testimonio de Lezcano y además, los jueces van a viajar a Santa Rosa, con la idea de hacer una inspección ocular en la planta de alimentos de ganado que existe junto a la ruta 7 y que sería la que Salgado construyó en lugar de la que debía hacer, junto al Iscamen.

Finalmente, hay que recordar que Sergio Salgado enfrente en este megajuicio cuatro acusaciones, aunque sigue siendo investigada la causa que lo llevó a la cárcel, relacionada con la emisión de cheques sin fondo a nombre del municipio.

Así, Salgado y Franco Ojeda (39), ex jefe de Hacienda, están acusados de administración infiel, por la emisión de cheques en la compra trucha de combustible al lubricentro Tirasso, empresa que nunca fue proveedora de la comuna. También el ex intendente está acusado de desobediencia, al no haber contestado pedidos de informes de la Fiscalía de Estado.

Además, Salgado es investigado, junto al concejal Marcial Ibarra (45), a su ex secretaria Gisela Ruggeri (38) y al jefe de Acción Social, Flavio Araya (39) por el delito de concusión en el manejo que la comuna hizo de los fondos que generó la playa de estacionamiento de La Salada.

La cuarta causa en contra de Salgado y que lo tiene en el banquillo de acusados, es por malversación de caudales públicos, en un proyecto para construir una planta de destete.

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