Los perfiles de las redes sociales se volvieron lugares clave para los head hunters, que investigan allí a los candidatos que han superado los primeros filtros.

Básicamente, buscan conocer cuál es la personalidad del potencial empleado de la compañía. Entre selfis, fotos familiares y comentarios políticos o religiosos, se va dibujando un perfil de nuestra personalidad que cuenta con un incalculable valor en los procesos de selección, hasta el punto que una candidatura se puede arruinar por un simple gesto en redes, publicó elpais.com.

Pero cuando hablamos de la relación entre trabajo y red social, LinkedIn es el lugar por excelencia para lucir el currículum. Tan es así, que los expertos recomiendan seguir una serie de pautas.

Tener presencia en LinkedIn
En España son más de diez millones las cuentas abiertas en LinkedIn. Tan utilizada es esta red social que se preocupan más por quienes están ausentes en ella: si no se tiene un perfil, resultará muy complicado acceder al mercado laboral.

“Si no tienes LinkedIn, no existes en el mercado laboral”, sentencia Luis Font, consultor en Udemy; “es el primer lugar en el que va a buscar un headhunter”.

Y es que más allá de los posibles contactos que puedan establecerse en esta red social, LinkedIn se ha convertido por méritos propios en un salida laboral en la que la presencia es obligatoria en especial en puestos medios o directivos.

Pero, tratándose de una red social de uso masivo, al candidato le vendrá bien cuidar su perfil y tener claro qué está proyectando en su LinkedIn y en este sentido, en determinadas ocasiones, cometemos una serie de errores que se repiten con frecuencia y que pueden echar por tierra una buena candidatura.

Mimar el TEF (titular, extracto y fotografía)

Suele ser bastante frecuente encontrarse con candidatos sin foto, sin un extracto claro y con la experiencia laboral desactualizada, unos detalles que pueden entenderse como desidia o falta de interés por la empresa de selección de personal.

En este sentido, la foto de perfil resulta clave y es que es lo primero que va a analizar la empresa en busca de candidatos.

Los expertos recomiendan el uso de un fondo blanco y por descontado, que la foto sea seria. Es muy recomendable sonreír: “La sonrisa genera una imagen positiva en el que ve nuestro perfil”, explica Font.

El titular resulta también fundamental puesto que define con precisión qué desempeño profesional realiza el candidato, su orientación: resulta fundamental la coherencia, “es muy importante que lo que describa tenga un encaje real con lo que se está buscando”, explica Sergio Hinchado, responsable de la división IT de Hays Madrid.

Este experto resalta además la importancia de dejar claras las ambiciones “es importante que deje ver el potencial de crecimiento que tiene y que puede aportar a la empresa”, concluye.

Cuidar el primer vistazo

El titular y el extracto conforman las primeras líneas que resumen la candidatura, las visibles al acceder al perfil.

“Normalmente la gente piensa que en el titular hemos de poner nuestra posición actual, pero en realidad sirve para dar a conocer aquellos aspectos clave por lo que queremos que nos encuentren”, explica el experto en LinkedIn. “Dicho de otra forma, en el titular debemos poner las palabras clave. Por ejemplo no es lo mismo poner “Diseñador Industrial” que “Diseñador Industrial de Productos de Consumo””.

En cuanto al extracto, se pueden plantear estrategias diferentes según el instructor de Udemy: “Emplearlo para describir nuestra carrera profesional y motivaciones”, o bien “hacer un resumen narrado de nuestro CV describiendo los principales hitos”.

La clave es mantener en todo momento vivo el perfil de esta red social y tener en cuenta que es un escaparte de nuestra candidatura expuesto en todo momento a quienes buscan perfiles similares al nuestro.

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