Se cumplen 3 años de la detención de Lázaro Baez el 5 de abril, y su familia hoy en día se encuentra dividida por un lado el empresario y sus hijos mayores, Martín y Luciana.

Lázaro y Martín  tienen buena relación, ambos están detenidos en el pabellón “de los corruptos” de Ezeiza y reciben la visita de Luciana, la única familiar que los frecuenta.

Luciana viven en Río Gallegos junto a su hijo y marido, pero no tendría contacto con la otra parte de la familia.

La otra parte de la familia la componen Norma Calismonte junto a Leandro y Melina, los más chicos.

La menor de las hijas mujeres del exmatrimonio también cuida a su madre, con tratamiento psiquiátrico por una depresión. Empleada administrativa, de forma intermitente, da clases de inglés particulares.

Calismonte ayuda a Nadia, la pareja de Martín, madre de dos niños pequeños, que transita una depresión, y nunca fue a ver a Martín.

Leandro, es el tercer integrante, y tiene un perfil más dedicado al campo, donde pasa parte de su tiempo.

A los tres están enojados con Lázaro porque no conocían muchos aspectos de los negocios que llevaba y se sorprendieron. “Él disponía. Sus hijos no tomaban decisiones. Eran como empleados. Ellos no tienen ni obra social”, indican conocidos del clan.

En Río Gallegos sufrieron intentos de robos y secuestros aunque con una vida normal.

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